De dónde salimos
I- Ser o Existir, cruel paradoja
La situación de los escritores no deja de ser paradójica; esto es, a pesar de que muchos de nosotros tenemos un destacado reconocimiento intelectual en nuestras disciplinas y, justamente, ese reconocimiento nos destina a una disyuntiva existencial:
o vivimos escribiendo lo que queremos escribir -y, va de suyo, sostenemos así nuestro reconocimiento intelectual- pero al costo de sacrificar un racional sustento económico,
o no escribimos lo que queremos escribir -sino lo que el mercado nos pide- y hasta debemos firmar con nuestros nombres aquello que no queremos escribir y entonces pasamos a tener un asegurado sustento económico, pero dejando no sólo nuestro reconocimiento sino nuestra misma obra.
II- Asociarse es un modo de Ser
Es así como un pequeño grupo de escritores, periodistas e investigadores, luego de darle muchas vueltas al asunto, tomamos la decisión de asociarnos en lo que fue, en un principio, una suerte de distribución de trabajos que seleccionábamos juntos y en los cuales nos potenciábamos interdisciplinaria y creativamente. Ya el hecho de no estar solos en aquella perversa paradoja fue, de raíz, un enorme paso hacia adelante. Cada uno de nosotros sintió el disfrute de compartir, discutir, pensar y crear con otros; esto, entre otras cosas, nos permitió entrever la enorme cantidad de posibilidades que se nos abría, sencillamente abriendo el abanico a otros.
III- Ser con otros, y una sana paradoja
Ahora, cada uno de nosotros disponía de mayor tiempo para dedicárselo a la obra propia, ya que el reparto del tiempo de trabajo de lo que no era nuestra propia obra nos lo permitía.
Pero, nos encontramos con otra paradoja, con una sana paradoja: el tiempo de trabajo de lo que no era nuestra propia obra, en tanto se achicaba, también aumentaba con respecto a la calidad. Fue un feliz hallazgo.
II- Integralidad.
En el núcleo de ese aumento de calidad, aparecía lo mejor de nosotros, aquello que sólo y celosamente antes guardábamos para nuestras propias obras. Aquello era, ahora, natural y genuinamente desplazado a los otros trabajos, a los que antes desacreditábamos por no ser nuestras obras propias. Así, pudimos integrarnos no sólo con el otro sino, elemental y primordialmente, con cada uno de nosotros mismos. Nuestras obras, por fin, ya no estaban separadas de nuestro trabajo.
III- Redes
Este hallazgo, nos ha permitido crecer hasta llegar a ser una organización lograda a través de redes. Nuestras relaciones profesionales e Internet, permitieron abrir el abanico de nuestra experiencia, y profundizarla.
IV- Acá estamos, esto somos
Ahora, decidimos salir a mostramos en un blog, luego de quince años de aquella primera decisión tomada entre cuatro amigos y con el soporte de nuestra labor en todos estos años, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, nuestros traductores son de una exquisita calidad.
Salimos sin abandonar aquello que nos constituye: el escritor fantasma, the ghost writer.
Bienvenidos a nuestro vasto universo fantasmal en donde viven, piensan, escriben, relatan, crean, escuchan, anotan, investigan, graban, fotografían, traducen, guionan, diseñan, editan,
y la pasan muy pero muy bien en un vasto universo de carne y hueso, como quien nos lee en este preciso momento.
I- Ser o Existir, cruel paradoja
La situación de los escritores no deja de ser paradójica; esto es, a pesar de que muchos de nosotros tenemos un destacado reconocimiento intelectual en nuestras disciplinas y, justamente, ese reconocimiento nos destina a una disyuntiva existencial:
o vivimos escribiendo lo que queremos escribir -y, va de suyo, sostenemos así nuestro reconocimiento intelectual- pero al costo de sacrificar un racional sustento económico,
o no escribimos lo que queremos escribir -sino lo que el mercado nos pide- y hasta debemos firmar con nuestros nombres aquello que no queremos escribir y entonces pasamos a tener un asegurado sustento económico, pero dejando no sólo nuestro reconocimiento sino nuestra misma obra.
II- Asociarse es un modo de Ser
Es así como un pequeño grupo de escritores, periodistas e investigadores, luego de darle muchas vueltas al asunto, tomamos la decisión de asociarnos en lo que fue, en un principio, una suerte de distribución de trabajos que seleccionábamos juntos y en los cuales nos potenciábamos interdisciplinaria y creativamente. Ya el hecho de no estar solos en aquella perversa paradoja fue, de raíz, un enorme paso hacia adelante. Cada uno de nosotros sintió el disfrute de compartir, discutir, pensar y crear con otros; esto, entre otras cosas, nos permitió entrever la enorme cantidad de posibilidades que se nos abría, sencillamente abriendo el abanico a otros.
III- Ser con otros, y una sana paradoja
Ahora, cada uno de nosotros disponía de mayor tiempo para dedicárselo a la obra propia, ya que el reparto del tiempo de trabajo de lo que no era nuestra propia obra nos lo permitía.
Pero, nos encontramos con otra paradoja, con una sana paradoja: el tiempo de trabajo de lo que no era nuestra propia obra, en tanto se achicaba, también aumentaba con respecto a la calidad. Fue un feliz hallazgo.
II- Integralidad.
En el núcleo de ese aumento de calidad, aparecía lo mejor de nosotros, aquello que sólo y celosamente antes guardábamos para nuestras propias obras. Aquello era, ahora, natural y genuinamente desplazado a los otros trabajos, a los que antes desacreditábamos por no ser nuestras obras propias. Así, pudimos integrarnos no sólo con el otro sino, elemental y primordialmente, con cada uno de nosotros mismos. Nuestras obras, por fin, ya no estaban separadas de nuestro trabajo.
III- Redes
Este hallazgo, nos ha permitido crecer hasta llegar a ser una organización lograda a través de redes. Nuestras relaciones profesionales e Internet, permitieron abrir el abanico de nuestra experiencia, y profundizarla.
IV- Acá estamos, esto somos
Ahora, decidimos salir a mostramos en un blog, luego de quince años de aquella primera decisión tomada entre cuatro amigos y con el soporte de nuestra labor en todos estos años, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, nuestros traductores son de una exquisita calidad.
Salimos sin abandonar aquello que nos constituye: el escritor fantasma, the ghost writer.
Bienvenidos a nuestro vasto universo fantasmal en donde viven, piensan, escriben, relatan, crean, escuchan, anotan, investigan, graban, fotografían, traducen, guionan, diseñan, editan,
y la pasan muy pero muy bien en un vasto universo de carne y hueso, como quien nos lee en este preciso momento.
Veo que están muy bien organizados. Están en Bas.? Tuve la oportunidad de vivir un par de años en esa encantadora ciudad... me traje muchos gratos recuerdos, entre esos, un taller literario con César Bandín Ron.
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