"El concepto
del arquetipo del mentor presenta múltiples usos para el escritor. Además de
ofrecer una fuerza capaz de propulsar la historia e insuflar al héroe la
motivación o el equipo necesario para el viaje, los mentores pueden articular
relaciones trágicas, profundas o aún humorísticas. Algunas historias no
requieren un personaje especial dedicado en exclusiva al desempeño de las
funciones propias de este arquetipo, si bien en algún momento de casi todas las
historias alguna fuerza o personaje ayudará al héroe, portando temporalmente la
máscara del mentor.
Cuando los
escritores se atascan pueden recurrir a la ayuda de mentores, al igual que lo
hacen los héroes. Pueden consultar a profesores de escritura o buscar
inspiración en las obras de los grandes literatos. Igualmente pueden ahondar en
su interior hasta dar con las verdaderas fuentes de inspiración del yo, el
lugar donde habitan las musas. El mejor consejo de un mentor puede ser muy
simple: respira. Persevera. Lo estás haciendo bien. Lo tienes todo para manejar
la situación, en algún lugar de tu interior.
Los
escritores deberían ser conscientes de que ellos mismos son en buena medida
mentores de sus lectores, chamanes que viajan a otros mundos de donde regresan
con historias para sanar a su pueblo. Como los mentores, nos instruyen por
medio de sus relatos y nos obsequian con su experiencia, pasión, observación y
entusiasmo. Los escritores, como los chamanes y los mentores, presentan
metáforas que pueden servir de guía a la gente para observar su vida, un obsequio
precioso y una importante responsabilidad para el escritor.
Con mucha
frecuencia, la energía del arquetipo del mentor hace que el héroe logre vencer
sus miedos y se sitúe al filo de la aventura, en la siguiente etapa del viaje
del héroe, en el primer umbral"

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