Un escritor fantasma es la pluma que persiste a tu lado
10.01.2019
Los
filósofos que han especulado sobre la significación de la vida y el destino del
hombre, no han notado lo suficiente que la naturaleza se ha tomado la molestia
de informarnos sobre sí misma. Ella nos advierte por un signo preciso, que
nuestro destino está alcanzado. Ese signo es la alegría. Digo la alegría, no
digo el placer. El placer no es más que un artificio imaginado por la
naturaleza para obtener del ser viviente la conservación de la vida; no indica
la dirección en la que la vida es lanzada. Pero la alegría anuncia siempre que la
vida ha triunfado, que ha ganado terreno, que ha conseguido una victoria. Toda
gran alegría tiene un acento triunfal.
Ahora
bien, si tomamos en cuenta esta indicación y si seguimos esta nueva línea de
hechos, hallamos que por todas partes donde hay alegría, hay creación; más rica
es la creación, más profunda es la alegría.
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